Voy a empezar a incluir en el blog de vez en cuando noticias y chascarrillos sobre nuestrs profesión pillados al vuelo en Internet y en prensa en general.Empiezo por una noticia que leí hace bastantes días en la que se planteaba la pérdida de talento que estamos sufriendo en España y la idea de que en este país ya no vale de nada ser Ingeniero.
Frente a los arquitectos estrella, que tanto gustan a las Administraciones, y que son los que crían la fama, los Ingenieros casi no existimos; ya lo decían algunos viejos colegas: primero se perdió el know-how hidráulico, luego el nuclear y ahora estamos en la siguiente oleada. La verdad es que el articulista hace más hincapié en los pronblemas de los Ingenieros de Caminos pero mucho de lo que dice puede extenderse también a nosotros los Industriales, chicos para todo.
Es verdad que las últimas promociones vienen bajo mínimos de conocimientos y experiencia práctica. Pero no es menos cierto que la ingeniería española es excelente, no sólo por preparación técnica de sus profesionales sino por capacidad de adaptación y rapidez de reacción. De ahí su internacionalización. Un valor que parece querer arrinconarse a día de hoy. Precisamente cuando más podemos aportar.
Hay un dicho inglés que dice que ‘un ingeniero es quien puede hacer con un penique lo que un tonto hace con tres’. Es hora de apostar por la calidad y no por la cantidad, por la utilidad y la contribución económica frente a la arbitrariedad electoral. No hay que hacer más, sino mejor. ¿Cuenta con nosotros el Ministerio de Industria o el de Fomento? ¡Ah!, ésa es la cuestión.
Cuando se debiera potenciar la figura del Ingeniero, figura clave en el mundo anglosajón para cualquier suerte de proyectos, nos encontramos con demoras injustificables de los organismos públicos para hacer frente a las facturas que nos adeudan (a través de una sucesión interminable de revisiones que impiden que la obra se pueda facturar) y con la amenaza de nuevos recortes que limitan nuestra cartera de trabajo. Ante esta situación caben dos alternativas: luchar con uñas y dientes pese al ninguneo o subirse al pescante y tomar las de Villadiego allende nuestras fronteras. Parece que los mejores ya han tomado su decisión.
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